Santas Patronas

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2018 va a ser el año de las mujeres. Para que no falten ni inspiración ni memoria, os presentamos a algunas de nuestras «santas patronas» preferidas. Hemos seleccionado a filósofas, pintoras, escritoras, poetas, políticas, fotógrafas, aviadoras y actrices. Hemos pensando en las anónimas, en las luchadoras desconocidas, en las que, sin nombre en la historia, construyeron el cambio feminista que necesitamos. Hemos escogido figuras entre dos siglos, pero que miran al XX en el Estado español desde culturas políticas variadas, miradas plurales, luchas compartidas: un santoral laico e íntimo, revolucionario, vanguardista y nuestro. Para pensar feminismos los 365 días del año, para recordarlas, para avanzar en la lucha que nos ha traído hasta aquí. ¡Feliz 2018! ¡Descarga el material, compártelo y úsalo como quieras!

Colombine fue un símbolo de las tertulias y del activismo por los derechos de las mujeres. Franco la purgó a conciencia para que no cundiera su ejemplo de mujer libre.
Mujer vanguardista y transgresora, combinó el riesgo estético con el compromiso político y 25 años de exilio. Es la sinsombrero, libre para amar y crear.
Fue la primera española que pilotó un avión, en 1931 y con solo 18 años. Fue oficial del Ejército en la Guerra Civil y la primera instructora de las Fuerzas Aéreas.
A ella le debemos la primera vez que las mujeres fuimos iguales en las leyes de España. Republicana inquebrantable, madre de la Constitución de 1931 y del voto femenino.
Brillante novelista, reflejó la desigualdad de género en sus artículos. La RAE la rechazó tres veces, pero ella nunca dejó de reclamar su lugar como escritora.
En 1984 regresó a España tras 45 años de exilio y se encontró con un país que, en sus manuales de historia de la filosofía, apenas reconocía a más mujeres que a ella.
No sabemos la identidad de esta soldado, ni tampoco la de otras mujeres cuyo combate atraviesa el tiempo y la memoria: el combate por la igualdad, juntas, en las filas del feminismo.
Llegó a París con 14 años sin saber hablar francés, pero se convirtió en un mito de la escena europea del siglo XX, estrella del cine y el teatro galos.
Encarnación de la CNT, su nombre se inscribe con letras de oro en la historia del anarquismo del siglo XX. Fue la primera mujer que ocupó un Ministerio en España.
De familia minera, diputada por Asturies, puso rostro de mujer a la lucha antifascista al grito de «No pasarán». Tras la guerra, pasó 40 años en el exilio.
Sola y a mano, logró dar cuerpo a un nuevo diccionario. Durante 15 años confeccionó más de 3.000 páginas de lengua viva, con lo que le enmendó la plana a la RAE.
La poesía fue su camino de luz para cruzar la posguerra española. Escribió para niñas y niños, habló de la paz y de su amor por otras mujeres. Sus versos son puños y verdades.
Pensó a Robert Capa y fue la mitad de esa firma (junto a Endre Ernö) en el retrato periodístico de la Guerra Civil, en la que murió arrollada por un tanque.